Un equipo de investigadores del grupo Nutrición y Salud Metabólica de la URV ha logrado un avance significativo en el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer. El equipo identificó un grupo de moléculas de RNA pequeño no codificante que podrían mejorar la detección de la enfermedad antes de que los síntomas se vuelvan evidentes. Publicado en la revista Cell & Bioscience, este hallazgo ofrece una nueva esperanza para diagnosticar Alzheimer cuando aún se encuentran en sus primeras etapas, lo que podría permitir una intervención más efectiva y retrasar su progresión.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa incurable y terminal, generalmente diagnosticada en personas mayores de 65 años. En sus primeras etapas, la pérdida de memoria es el síntoma más común, pero a medida que la enfermedad avanza, los pacientes experimentan confusión, irritabilidad, cambios de humor y pérdida de funciones vitales, lo que lleva a la muerte. Según la Organización Mundial de la Salud, el Alzheimer es la forma de demencia más común y representa una carga económica mundial significativa.
El descubrimiento de biomarcadores mediante RNA pequeño no codificante
El equipo de investigación analizó muestras de sangre de 192 personas con deterioro cognitivo leve, un grupo en riesgo de desarrollar Alzheimer. Los investigadores identificaron 15 moléculas de RNA pequeño no codificante, presentes en el 85% de los participantes con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Estas moléculas, aunque no codifican proteínas, tienen la capacidad de regular el funcionamiento de otros RNAs que sí pueden activar o desactivar genes responsables de la producción de proteínas. Este descubrimiento ofrece la posibilidad de diagnosticar a los pacientes más vulnerables años antes de que los síntomas se manifiesten.
Según Laia Gutérrez-Tordera, investigadora principal del estudio, las moléculas de RNA pequeño no codificante tienen el potencial de mejorar el diagnóstico precoz del Alzheimer, complementando los métodos tradicionales como las pruebas de imagen neurológicas y el análisis del líquido cefalorraquídeo, un procedimiento invasivo. Al integrar el análisis de RNA en los métodos de diagnóstico, se podría reducir la necesidad de pruebas invasivas y ofrecer una experiencia más cómoda y accesible para los pacientes.
Implicaciones para el futuro del diagnóstico y tratamiento
El estudio no solo abre nuevas posibilidades para un diagnóstico más temprano, sino que también podría facilitar el diseño de nuevas estrategias preventivas y terapéuticas que ayuden a retrasar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. La identificación temprana de estas moléculas permitirá a los médicos ofrecer tratamientos más específicos y personalizados, lo que aumentaría las posibilidades de manejar la enfermedad de forma más eficaz.
Este estudio forma parte de un proyecto financiado por el Instituto de Salud Carlos III, y fue liderado por Mònica Bulló, catedrática de Bioquímica y Biotecnología de la URV y directora del centro de investigación Tecnatox. Los investigadores del IISPV y CIBERObn también participaron en este trabajo pionero.
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