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¿Puede la ciencia predecir la demencia con años de antelación?

Mar 17, 2025 | Noticias | 0 Comentarios

El campo de las enfermedades neurodegenerativas, en especial el Alzhéimer, está atravesando una transformación sin precedentes. La ciencia, que durante mucho tiempo luchó por tratar dolencias detectadas demasiado tarde, ahora está en la vanguardia de una revolución en el diagnóstico temprano. Durante décadas, el diagnóstico de estas enfermedades se realizaba solo cuando los síntomas eran evidentes y el daño cerebral ya era irreversible. Sin embargo, hoy en día, la ciencia ha dado grandes pasos hacia la detección temprana de enfermedades como el Alzhéimer, y ahora se está explorando la posibilidad de predecir estas dolencias incluso antes de que los síntomas aparezcan.

El Alzhéimer, la enfermedad neurodegenerativa más común y una de las principales causas de demencia, afecta a más de 800,000 personas en España. Gracias a investigaciones recientes, hoy se sabe que la enfermedad no solo es detectable mediante síntomas clínicos, como la pérdida de memoria, sino también a través de biomarcadores. Estos biomarcadores son huellas biológicas que permiten identificar la presencia de la enfermedad mucho antes de que se presenten los síntomas. Esto ha abierto la puerta a nuevas estrategias para frenar la progresión de la enfermedad, además de ofrecer herramientas de diagnóstico más precisas.

A través de los estudios sobre las proteínas beta-amiloide y tau, los investigadores han descubierto cómo estas moléculas se acumulan en el cerebro, intoxicando las neuronas y destruyéndolas. Estas proteínas se han convertido en biomarcadores clave, y su presencia en líquido cefalorraquídeo o mediante PET (tomografía por emisión de positrones) puede ayudar a detectar la enfermedad en fases mucho más tempranas. Más prometedor aún, se están desarrollando pruebas sanguíneas que permiten la identificación de estas proteínas, facilitando una detección menos invasiva.

El Futuro de la Predicción: Desafíos y Oportunidades

Aunque la predicción temprana del Alzhéimer está más cerca que nunca, los expertos advierten que aún no es un camino fácil. Como explica el neurólogo Juan Fortea, la diferencia entre diagnosticar y pronosticar es crucial. Un diagnóstico temprano solo es efectivo si existen tratamientos o estrategias preventivas para cambiar el curso de la enfermedad. Actualmente, aunque se pueda detectar la enfermedad en fases previas mediante biomarcadores, aún no existen terapias definitivas para detenerla o prevenirla, lo que plantea la pregunta de si se debe realizar un cribado poblacional o esperar hasta tener herramientas para tratarla de manera efectiva.

No obstante, el avance hacia la detección precoz no se detiene. Investigaciones están explorando nuevos biomarcadores, como el TDP-43, asociado a otras enfermedades neurodegenerativas, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la demencia frontotemporal, abriendo nuevas avenidas para su diagnóstico en fases mucho más tempranas.

En paralelo, el desarrollo de tratamientos farmacológicos como lecanemab ha mostrado resultados prometedores para ralentizar la progresión de la enfermedad, y su combinación con biomarcadores podría cambiar la perspectiva terapéutica del Alzhéimer. Sin embargo, aún falta mucho por hacer para que estos tratamientos se utilicen ampliamente.

El Camino por Delante: La Búsqueda de la Prevención y Tratamiento Eficaz

El desafío de predecir y detectar el Alzhéimer en sus primeras fases representa un gran avance, pero la investigación continúa. Tal y como apunta Pascual Sánchez, la epigenética y los biomarcadores son solo parte del rompecabezas. La ciencia necesita desarrollar un enfoque más holístico que aborde no solo el amiloide y tau, sino otras proteínas y mecanismos moleculares involucrados en el Alzhéimer. Solo así se podrá construir una estrategia completa para frenar el avance de la enfermedad.

Aunque este avance es prometedor, los investigadores, como Gustavo Fortea y Arcadi Navarro, se muestran optimistas pero cautelosos sobre los resultados actuales. El objetivo es claro: avanzar hacia una detección temprana y estrategias preventivas más efectivas para mejorar la calidad de vida de las personas que aún no han mostrado síntomas, y poder modificar el curso de la enfermedad antes de que sea demasiado tarde.

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